miércoles, 19 de julio de 2017

La noche en que Rómel se volvió Quiñónez

El fútbol boliviano está lleno de historias, de momentos épicos, de alegrías y de tristezas, de finales felices, de lamentables y otros con un final abierto como el del guardameta Rómel Quiñónez que busca volver a ser la gran figura del fútbol boliviano como lo hizo hace cuatro años atrás.

Fue la noche del 18 de julio de 2013, hace ya cuatro años atrás, cuando Rómel Quiñónez pasaba de ser el villano del partido a convertirse en el héroe celeste y el punto inicial de una ascendente carrera deportiva.
Aquella jornada Bolívar enfrentaba a Wilstermann por las semifinales del torneo de invierno Copa Cine Center,  en el cotejo de ida la Academia ganó por 0-4 por lo que un empate pondría a los celestes en la final del campeonato de pretemporada.
Sorprendió que el entrenador Miguel Portugal dejó en el banco de suplentes al arquero titular Marcos Argüello y en su lugar puso al juvenil Rómel Quiñónez. ¿Exceso de confianza?
La noche se vino encima para Bolívar y Quiónez a los 5’ con un gol de Gerardo García Berodia, y a los 47’ con un taco de Rodrigo Ramallo para poner a Wilstermann 0-2 a favor.
En la segunda parte llegaron otros dos goles de Wilstermann, a los 89’ David Mainz puso el tercero en un contragolpe y a los 92’ Gianakis Suárez hizo el cuarto de la noche.
Antes de que finalice el partido la gente empezó a gritar “Argüello, Argüello, Argüello” exigiendo al DT Portugal que haga urgentemente el cambio en el arco, pero el entrenador no pudo hacerlo porque ya había realizado todas sus sustituciones en el partido.
No era la noche de Quiñonez, recibió insultos y silbidos desde todas las partes del estadio. Todo cambió cuando tapó los penales de Edward Zenteno, Sebastián Romero y Hugo Suárez que desató la alegría de la gente.
Tras tapar el último penal, todo el estadio coreó “Quiñónez, Quiñonez, Quiñónez”, sus compañeros abrazaron al guardameta, pero fue por un breve tiempo porque salieron rápido de la cancha, no quisieron festejar junto a sus seguidores.
En los vestuarios Quiñonez aseguró que no estaba molesto con nadie, solo que se sentía dolido por lo que dijo la gente reprobando su actuación, pero que sentía que tuvo al menos 10 minutos de revancha en los tiros penales.

Fue el inicio de una de los mejores guardametas del fútbol boliviano en la última década, un inicio que lo llevó a ser parte de la selección boliviana y ser condiderado como una de las figuras de la Libertadores en 2014. Fue un 18 de julio de 2013, un día en que nació la leyenda de Quiñonez. 

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